Vélez le ganó 2-1 a Newell’s un partido de buen fútbol y dientes apretados. Dos de los refuerzos mojaron. Otamendi y Cichero disputan la bola, y Somoza mira. Fue un partido entretenido.
Si no fuese por que se jugó con la ropa de entrenamiento, el partido bien podría haber pasado como uno por los puntos. Vélez y Newell´s se olvidaron por un rato de la pretemporada y brindaron un buen espectáculo: ritmo, situaciones de gol y hasta algún que otro cruce verbal.
Newell’s salió a presionar bien arriba y se adueñó del arranque, pero los de Gareca se soltaron con el doble 5 (Somoza-Razzotti) y la buena labor de Augusto Fernández, de gran primer tiempo. De hecho, el ex River fue uno de los que más probó: remató dos veces desde afuera y... la tercera fue la vencida. Recibió una pelota empalada por Somoza y, en un movimiento, la paró de pecho y se la acomodó para la zurda, sacó la media vuelta y, tras un pequeño desvío, gritó su primer gol con el Fortín.
A partir de ahí, palo y palo. La visita, con Sperdutti y Luis Rodríguez como banderas, intentó llegar al empate, algo que recién logró a los 4’ del segundo tiempo, cuando Taborda (recién ingresado) la empujó sobre la línea después de que La Pulga se la bajara de cabeza. Pero eso, más allá de un bombazo de Rodríguez al travesaño, fue lo último de la Lepra. A partir de ahí, el Fortín hizo un culto a la tenencia de la pelota, dominó las acciones y no paró de inquietar a Peratta, quien se convirtió en figura. Aunque no pudo con todas: un córner de Papa encontró la cabeza del Burrito (tuvo tres por esa vía) y la puso al lado del palo. 2-1 y a otra cosa. Porque Newell’s no inquietó más -otra vez se notó la falta de un 9- y porque Vélez, que en la última parte dejó una mejor imagen, siguió justificando el triunfo.